La mejora de las condiciones –humanas y físicas- de desarrollo de bebés y niños pequeños escolarizados en nuestra Comunidad, sólo puede ser posible mediante la consecución dos objetivos: contribuir a la construcción de la identidad del tramo educativo 0−3 años y la formación de calidad de las/os profesionales que trabajan en él.

Y en este primer cometido, los trabajos de Emmi Pikler, y del Instituto metodológico de educación y cuidados del bebé que lleva su nombre, constituyen el eje de referencia central de la escolarización temprana de calidad; tanto por los principios que subyacen en la propuesta como por el profundo y extenso trabajo desarrollado por Emmi Pikler, sus colaboradoras directas y quienes continúan trabajando y profundizando en la actualidad en esta dirección.

Sus principios e ideas básicas, en esencia, tratan de promover una crianza y una educación de los más pequeños basada en:

  • · La confianza en la capacidad de desarrollo de cada niña/o
  • · El respeto a su iniciativa
  • · El respeto a su plena libertad de actividad y movimiento
  • · El respeto a su ritmo individual de desarrollo
  • · La importancia y especificidad del sostén afectivo de los bebés y niños pequeños
  • · El establecimiento de relaciones individualizadas, estables, continuas y cálidas, con un número restringido y bien determinado de adultos.
  • · La significatividad e importancia de los aprendizajes tempranos en la vida ulterior de cada niña/o

 Por fortuna para todos, estos principios o estas ideas−eje no son exclusivas del entorno Pikler−Lóczy, pero al ser centrales en ella, puede considerarse una propuesta dialéctica, adultocéntrica por un lado y paidocéntrica por otro, que se interesa por el bienestar y el desarrollo armónico de la cría humana, que detalla sus progresivas capacidades en todos los ámbitos de desarrollo, así como la tarea educativa adultas asociada en su conjunto. A estas edades, educar empieza por cuidar.