Cada cultura dispone de una serie de códigos, estereotipos y roles que rigen el comportamiento, las actitudes y expectativas de los hombres de esa sociedad, por lo que podemos decir que existe una definición “cultural” de la masculinidad, que atraviesa y condiciona las diversas identidades masculinas. De este modo, lo que se espera de los hombres, lo que son y aquello que identificamos colectivamente como hombres, responde a una construcción social determinada. Por ello, sabemos que las características que definen la masculinidad no son innatas ni naturales, sino que son sociales, aprendidas. Esto quiere decir que no existe una identidad masculina única, ni un modelo de masculinidad cerrado, ya que cuando observamos la realidad nos encontramos con formas diversas de “ser hombre”. Éstas también están condicionadas por variables como la edad, la clase social, la etnia, la condición u opción sexual, entre otras. Podríamos hablar, por tanto, de un modelo dominante o hegemónico de masculinidad para cada sociedad y momento histórico, pero con una diversidad de identidades masculinas y maneras de ser hombre.

 

Partiendo de esta premisa, el programa de formación de este curso, se plantea como una herramienta que permite trabajar a diversos niveles:

  • Por un lado, realizando un análisis exhaustivo de la realidad, a partir de las teorías de género, para reflexionar sobre la forma en la que nos construimos los hombres y las mujeres. Para ello, es preciso abordar los aspectos sociológicos, políticos, culturales e ideológicos vinculados con las relaciones de género y de igualdad de mujeres y hombres en nuestra sociedad.
  • Por otro, analizando propuestas de intervención y, por tanto, abordando la forma en que se construyen los hombres a sí mismos. Se trataría pues, de estudiar herramientas y experiencias concretas que permitan trabajar sobre el plano personal, emocional e ideológico de cada hombre, para desarrollar estrategias que permitan elaborar líneas de trabajo dirigidas a hombres e incorporarlas a las prácticas igualitarias.
  • Por último, conociendo y analizando programas y experiencias que impulsen cambios a nivel colectivo y que propicien posturas activas a favor de la igualdad.